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jueves, 10 de febrero de 2011

SOMO SSSS ASSSÍ

Por qué dicen que somos así

En un lugar no muy lejano existía un hombre. Era tan lento y desacompasado en su caminar que al parecer los años no hacían mella en sus ojos. Como sí suele sucederle a la mayoría, aquellos que viven perdiendo el tiempo reclamando cada segundo que han desperdiciado. Este hombre tenía una frase celebre para cada ocasión.


Un día le preguntaron por su edad y al no querer revelar la sabiduría que lo acompañaba, agregó: “No es que yo sea viejo sino que nací primero” “El nacer primero ahora ustedes lo entienden como desventaja” “Haber vivido sin preocuparme por lo que iba a encontrar a la vuelta de la esquina, mientras que ustedes, los que nacieron después sufren al ver una esquina y más aún cuando tienen que pasar por ella”.


En otra ocasión, el de andar desacompasado entró a un lugar, de esos donde las mujeres resultan ser el objeto barato de los perniciosos para el amor, aquellos que por no amar de verdad se quedan solamente con el engaño del coito; creyendo que son amados por permitir que su esperma realice un viaje frustrado. Resultó, que al encontrarse dentro de aquel lugar sus aparentes rivales naturales percibían procedente de aquel cuerpo un olor almagre, el mismo que se experimenta cuando se descubre una fosa común de manera accidental.


Mientras que para aquellas, que pretendían tomarlo; su olor resultaba ensordecedor, lo anhelaban más que a cualquiera de sus amantes, sus ojos despedían la pasión que se pierde con el tiempo y los malos tratos. Sin lugar a dudas, la presencia de aquel hombre les hacía sentir vivas, que era posible amar de verdad. 

En un abrir y cerrar de ojos las allí presentes irradiaban sensualidad por cada poro, en cada milímetro de piel ceñido por la seda de sus trajes. Y los hombres, pobres hombres, llegaron a desaparecer de este lugar al no soportar el nauseabundo olor.

Mientras que aquel, el primero, levantándose lentamente dejó oír su voz.
“Adelante, pueden servirse de mí si gustan, hermosas ciervas de lo efímero, esclavas de la angustia coital, aberrantes cuerpos decrépitos que reconocéis el olor de vuestros vientres”.



Camilo Guzmán Forigua

A Y U D A



Hoy desperté con un sabor amargo en mis entrañas, mis manos sudorosas aun recuerdan el olor de sus heces. Mis sentidos aun aturdidos recorren cada uno de sus gestos y clamores. Él era Alexander, mi novio desde hacia 3 meses. Pensábamos que la vida nos premiaría después de tanto dolor, pero nos confiamos y nos tocó perder, bueno en este caso más a mí que a él. Él, ya esta muerto hecho pedazos a punta de machete y tal vez alimentando a alguno que otro pescado. Mientras tanto, yo sigo corriendo como ahora para ver si el aire de esta maldita montaña logra borrar de mis manos la sensación de cargar por más de dos días sus intestinos en busca de ayuda.



oportunid

Otra oportunidad


Nina... recuerdas mis caricias
Nina... mis besos apasionados
Nina... nuestro primer hijo
Nina... ahora eres tu.....
¡Por favor no me dejes sólo..!
Nina... llévame contigo...









miércoles, 9 de febrero de 2011

Los CUERITOS



Coincidió que hoy tenía más hambre que ayer, con el hecho de que hoy mi papá trajo un pollo asado y una gaseosa a la casa. Mi mamá esta contenta porque hoy vamos a comer bien. Mientras mi papá le dice a mi mamá que aliste la mesa y ella a su vez me manda a lavar los platos y pocillos de plástico con un cuncho de agua. Mis hermanas y mi hermanito dejan de jugar con los muñecos, se limpian las manos con la ropa y se disponen para el banquete. 

Estuve muy contento porque a mí me gusta el pollo frito, y en especial los cueritos porque son crocanticos y tiene un sabor especial. Son muy ricos.

A medida que pasaba los platos mi mamá iba repartiendo las presas con un pedacito de papa, en cada pasada se llevaba los dedos a la boca con un gusto que pocas veces se le ve cuando come. Mientras tanto mi papá sirvió las gaseosas, no sin antes hacer el ritual del secado del pocillo, sacudiéndolo fuertemente hacia abajo con lo que hace que unas pocas gotas de agua caigan al piso.

A mis hermanas les dieron las alas, a mi hermanito y a mí las piernitas, mi papá se quedó con la pechuga y mi mamá con la colita del pollo. El problema fue que mi presa me la dieron sin cuerito. Lo que no me termino de gustar fue que mi hermanito le estaba echando el cuero que me tocaba a mí al perro.

Así que comprendí que a él no le gustaban los cueritos e inmediatamente metí mi mano en el plato de él y halé ágilmente el cuerito que tenía su presa. Pero resulto que el niño grito reclamando  su presa y su parte del cuero. Sin pensarlo dos veces retiré mi mano para que dejara de llorar, pero así mismo mi papá sin pensarlo dos veces y sin darme cuenta conecto como de costumbre su pesada mano contra mi boca. 

Eso me trato de todo, y me dijo, hijueputa ladrón muerto de hambre. Sin voltearlo a mirar pensé para mi mismo. Más hijueputa él que se metió de sapo a traernos ese pollo que ahora me sabe a sangre.  Prefiero mil veces seguir chupando pegante con Miguel o tomándome una aguapanela en la casa de Jeisson, que tener que  aguantarme a ese pirobo cascándome por un insignificante cuero de pollo.




Bombitas con forma de elefante 2

Juliana despierta al otro día con el beso mañanero de su padre, quien la saluda alegre en  un día tan especial, no sólo para ella, sino para toda la familia. Al instante ingresa por la puerta Miguel, su hermano, quien con sonrisa de oreja a oreja trae en sus manos un vestido blanco parecido al de las novias, de  momento su cara refleja una tristeza profunda y con voz quebrantada sólo atina  a decir, ojala mi mamá estuviera aquí.  Pero así como de momento se dibuja la tristeza en su cara, también un color pálido y un ceño fruncido se apoderan de su expresión, y  agrega. Todo, absolutamente todo sería tan diferente si no nos la hubieran quitado de nuestro lado.  

El padre tragando saliva, estira su brazo para halar al muchacho cerca de sí.  La niña se incorpora para abrazar a sus seres queridos, los únicos que le quedan sobre este mundo.   

   


BOMBITAS CON FORMA DE ELEFANTE 1

Julio anima a su amigo Elvis para que siga corriendo, ambos saben que si paran a descansar pierden el año, porque los pueden joder.  La gente los mira pasar sin prestarles mayor atención, algunas mujeres y hombres al verlos saben que su motivo de fuga debe ser bien importante  y grave.

A unas cuadras y pocos metros vienen dos motos, tanto el conductor como el parrillero visten de negro y están encapuchados, las motos no tienen placas y su sonido es infernal. Su objetivo real es quemar a esos muchachos por la espalda con sus fierros.

Desde la ventana de un apartamento se encuentra una niña de 14 años,  en vísperas de su primera comunión, Juliana lo observa todo y conoce el motivo real de la persecución. Sabe que los muchachos que estaban corriendo eran inocentes. Sin retirarse de la ventana ve cuando los fisgones comienzan a rodear los cuerpos ensangrentados, a la distancia reconoce el sonido insignificante de las sirenas de policía. Juliana expectante sólo se retira de la ventana cuando las puertas de un carro blanco se cierran llevando en su interior dos cuerpos baleados por la espalda.

Juliana sabe desde qué lugar salieron las motos y sabe que a dos de los encapuchados les gusta tomarse un tinto todas las mañanas y descansar en el sofá. Uno de ellos es muy cariñoso con ella pues le da gusto en todo, mientras que el otro duerme a pocos pasos de su habitación de niña consentida.

Aquella princesita como la llama su padre queda sin palabras, sus gritos se tragan hacia adentro y de momento todo a su alrededor se hace inmenso.  En su cabeza retumba  el sonido de los disparos, uno tras otro y las figuras desvanecidas. Comienza a retroceder y se encuentra con una mesa bajo la cual busca refugio y desde allí con la garganta reseca percibe que todo se hace cada vez más oscuro y de repente todo es silencio. (Continua)
 Camilo Guzmán Forigua

miércoles, 2 de febrero de 2011

Decidri o no decidir, la forma está en cuesti?n

Decidieron correr y las balas los encontraron
Decidieron permanecer quietos, calladitos y las balas  los encontraron
Decidieron acurrucarse entre las piernas, tapar los oídos pero las balas los encontraron
La razón de su muerte se da porque decidieron.

Camilo Guzmán Forigua

Fuego,, Fuego


Fuego, fuego,
Fuego, fuego,
Fuego en aquella casa, en aquella otra y en esta también.
Escondieron sus armas y esperaron que los sobrevivientes salieran con cara de espanto de las madrigueras, y ahí fue, donde los habitantes de antaño ahora yacen en el último recuerdo del que se tenga razón. Lo demás será propaganda.

Camilo Guzmán Forigua

cenizas

Las cenizas se esparcieron sobre la faz del agua y el espíritu abandonado aquellos cuerpos calcinados al rayo del sol.
Y dijo una voz, celebremos porque ha fallecido la venganza de un pueblo, celebremos porque ha sido dormida la voz sonora de aquel bandido.
Y dijo otra voz, que traigan música y celebren los niños, las mujeres y los viejos. Mientras que los jóvenes y los hombres mozos ahora tienen que partir a culminar la obra de sus antecesores.
Y dijo otra voz, quienes quedan ahora se ubicarán detrás de cada arma, de cada trinchera, de cada bastión. Porque si vuelven aquellos que detestan el bien que profesamos tendrán que morir.
Y dijo otra voz, maldito el que no alce su arma contra el enemigo, y que muera toda su descendencia.
Y dijo otra voz, aquí hay un espía.
Así que niños, mujeres y viejos alzaron sus armas contra los que antaño eran cercanos y el espíritu de cientos los abandonó.
Camilo Guzmán Forigua